
Buscar la inspiración para escribir cualquier cosa es un ejercicio de buceo. Tengo que zambullirme.
Zambullirme en imágenes: que tengo en frente, como las nubes con ganas de lluvia que cuelgan del cielo ahora mismo.
Zambullirme en recuerdos: de todo tipo, pero sobre todo en los dolorosos, que son los primeros que vienen a la mente, como en un exorcismo; porque me hicieron estallar por dentro y vivir noches enteras de lágrimas, sintiendo que el mundo se me había desplomado entero.
Zambullirme en el día a día: ir de la casa al trabajo, del trabajo a la terraza, de la terraza a la cerveza, de la cerveza a los tomates, de los tomates a la cama.
Zambullirme en canciones: las mismas que escucho siempre ¡Sí! Pero que algo nuevo me dicen.
Zambullirme en mi cuerpo: pongamos en el bulto de mi pecho, reciente, palpable, grande, intimidante, generador de tantos malos pensamientos, de debates entre la vida y la muerte, entre lo cercano y lo lejano, entre lo vivo y lo vivido (y que me duerman dentro de una semana para quitármelo, no de encima sino de dentro).
Zambullirme en los amores: en los arcaicos, los revoltosos, los egoístas, los kamikazes, los sensatos, los tranquilos, los mejores.
Zambullirme en el futuro: y salir corriendo.
Zambullirme en lo que siento: tan amplio como es el horizonte.
Zambullirme en mi familia: disfuncional, persistente, agobiante e imprescindible, presente y ausente, necesaria hasta el tuétano.
Zambullirme en la voz de Gustavo: cuando coge la guitarra con sus manos suaves y su eterno silencio.
Zambullirme en las historias de mis amigas: esas que me sé pero que debo callar.
Zambullirme en todo: hasta en la manta ridícula que contrarresta el frío sutil que entra por la puerta. Y en el mar cuando es verano. Y en las nubes cuando viajo en Avianca. Y en la voz de mi amiga psicóloga esperando siempre de ella un diagnóstico. Y en las sábanas limpias y blancas de cada semana en mi cama. Y en la quietud del sorbo de cerveza. Y en la multitud de una discoteca. Y en la misma peli de siempre.
Zambullirme: ¿apnea o esnórquel?
Es bonito ver que las buceadas de otros son como las propias. Somos así, un poco viscosos, un poco límpidos, pero tan hermosamente humanos y fascinantes. Un abrazo carola.
Tan bonito eso de ser un poco viscosos! le has dado. Muacks Marguilina!
A veces pareces una fiera, una pantera que podría comerse el mundo de un zarpazo… así en 2005, ¿do you remember?
Otras veces sólo eres una niña pequeña atrapada entre sus sentimientos… escucha la canción: “life is a maze and love is a riddle”
En todo caso sigue buceando y nunca dejes de usar las palabras para transmitir lo que palpita dentro y que nadie ni nada, podrán estirpar jamás…