En mí cabe de todo. Tanta amplitud cansa. Cabe el sorbo que doy a esta copa de vino, la canción en la que la señora Mercedes y la pequeña Julieta, entre una mezcla de lamento y marcha, cantan: “…mi sangre después de haberse vaciado de mí, calienta como el sol / Soy de los descalzos y estoy cansado de este color que pesa más que yo…”. Caben los cuarenta minutos dando vueltas en círculos alrededor...
En mí cabe de todo
Machu Picchu
Muchas cosas no caben en los ojos. Miro una vez, miro dos, muevo el cuello lentamente para hacer una panorámica, pero no, ni siquiera así entra todo en los ojos. Vuelvo a mirar después de tener los ojos cerrados, como intentando formatearme para que en esta mirada entre más, pero nada… hay cosas que no le caben a uno en los ojos. Machu Picchu es grande. Qué digo grande, es exuberante, como esos...
Vos Cali, yo Madrid
Estoy aquí, y allí la tarde ya ha caído. Estás allí, y aquí la noche está perdida. Estamos juntas y los coincidentes 27 grados centígrados nos acaloran bajo el mismo cielo infinito que allí desgaja un aguacero y aquí sostiene una luna llena. Estamos juntas sólo porque estamos bajo el mismo cielo y, estando en esas, nos pensamos. Así ha sido otras veces, en muchos años, y en tantas noches; aquí...
Y, sin embargo, nos vamos
Nos vamos pero nos dejamos trozos enteros de nosotros derramados entre las marismas y los cabezos, perdidos entre la luz que aquí es otra, flotando en medio de la brisa de la madrugada, suspendidos en la mitad del mar. No nos queremos ir y nos despedimos con la cabeza baja y los ojos hundidos. Pido que vayamos a la ría aunque el sol sea implacable, porque ver el agua, solo verla, nos limpia. Te...
Tengo manías y tristezas
Tengo manías y tristezas. Tengo recuerdos vivos que pesan como piedras. Ayer es un lugar, y también un dolor, y también un no saber. Un pozo con un nene llamado Julen dentro, un temblor en los labios, un tsunami despiadado. Una lágrima fósil. Una carrera contra el tiempo. Un tobogán de agua que cae al mar. Un silencio rotundo, una canción favorita, un cuerpo de mujer desollado. Ampollas en los...
Bye bye
Me subí al coche y no paré de llorar. Hice el trayecto sin apenas conciencia de lo que pasaba en el exterior. Era como si me hubiese lanzado por un tobogán de hojalata, viejo e infinito, y mientras me deslizaba iba dejando trozos de piel engarzada en cada irregularidad oxidada. Dolía. Y el dolor era un dolor sólido y metálico que taponaba toda la cavidad de la garganta. Respiraba en medio de los...
Volver al Golfo de Tribugá
Tres meses después sigo mirando fijo a las montañas humeantes del Pacífico. Uno puede estar en muchos sitios y pensar que en ellos puede o debe acabar sus días, y volver a casa y continuar como si nunca hubiese pensado tal cosa. Pero también puede usted ir al Pacífico Colombiano, al Golfo de Tribugá exactamente, y volver creyendo, con convicción firme, que es el mejor lugar del planeta. A ese...
Amazonas
Siento que abrí un paréntesis en el Amazonas que no volverá a cerrarse. La selva es un lugar que, nada más llegar, resultó ser no tan distinto a lo que había visto mientras crecía en Cali, mi trópico de azúcar; no tan bestial como me lo imaginaba. Pero resultó ser un lugar que me dejó en puntos suspensivos, en modo pause, con el silencio metido dentro; y tiene gracia, porque resulta que allí...
Buscando un lápiz
Recorro esta casa con mi bolsa de agua caliente sujeta al pantalón del pijama, la llevo adherida a la parte baja de la espalda, como si fuese un cinturón con el arsenal necesario para librar una batalla. A media luz paseo por este lugar, buscando un lápiz para subrayar un poema que acabo de leer, con el único fin de que mi memoria senil de mujer de 37, recuerde que estas palabras mezcladas, un...
La maleta en el portal
La maleta está abajo, en el portal. ¿Dónde más esperabas que estuviera? Dices sí y te quedas; pero dijiste no, entonces te vas. No se pueden los términos medios. No se puede mantener la cama puesta, esperando a que tu camiseta se funda con la mía, si en tu cabeza habita el no; aunque yo sepa que ese no es un sí cobarde en el fondo de tu garganta, en el medio de tu pecho y abajito de tu ombligo...
Mi sobri y yo en el embalse
Si mi sobri estuviera aquí, le traería a este embalse. Y le gustaría tanto como la misma palabra embalse. Repetiría: embalse, embalse, embalse…, esa palabra que acabaría de conocer, que le sonaría tan bien y que, además, le definiría tanta agua delante de sus ojos. Si mi sobri estuviera aquí, en algún momento iríamos a recorrer este embalse por su orilla, cogeríamos piedras y las...
El padre del pequeño descalzo
Él es un hombre de estatura media, delgado, con gafas, ¿moderno?… Es un padre maravilloso. El pequeño tendrá menos de tres años y, en apariencia, le educan en libertad. Descalzo y con los pantalones recogidos, camina de prisa hacia el agua. Yo estoy a cinco metros y presiono mis dientes porque me apremia el miedo de que tropiece y caiga. Pero él es un padre maravilloso (mi padre también, a...
Apago el mundo por hoy
Se cierra el telón. Dejo caer los estores y apago el mundo por hoy. Desaparecen todos y sobrevivimos mis lucecitas, mi docena de almohadas, unas cuantas velas, mi bolsa de agua caliente en el cuello y Yo-Yo Ma, como artista invitado, dándome un recital con alguno de sus violonchelos centenarios. Me entortugo: todo mi cuerpo metido en mi casa. Es la auténtica fiebre de sábado en la noche. Aquí...
Atardece
Vine aquí a ver cómo cae la tarde. Es siempre como una bocanada extra de oxígeno, ver cómo, poco a poco, el cielo va cambiando de color y empieza a parecerse a una foto vieja. Es bueno también que corran los primeros aires frescos del otoño, porque ayudan a levantar del suelo las primeras hojas, y los pensamientos alquitranados de la cabeza. La gente se sienta a esperar y esa espera, en todos, es...
Aquí hoy no sale el sol
Aquí hoy no sale el sol ni de coña. Yo tengo el regusto del libro que acabo de leer: mezcla de desesperanza y deseo. Muy Galeano don Eduardo Galeano en su Canción de nosotros. Aquí sigue batiéndose el Atlántico, ni cosquillas le hacemos el cielo cubierto de bruma, ni yo cubierta de bruma. Este mar se bate y espumea, como sabiendo que él siempre será igual, porque lo tiene todo y nada le faltará...
Si todo esto bastara
Si de repente el silencio bastara, o el sonido de las olas que se acercan, o el olor de estas algas que vinieron anoche con la marea. Si de repente bastaran los besos que se dan los otros, o la espuma de la cerveza, o las risas de los niños pequeños que juegan en la arena, o el grito de las gaviotas cuando la tarde empieza a caer, o la brisa que sopla silenciosa, o tu mordisco en el recuerdo. Si...
Domingo casi noche
Dónde meter este dolor en el cuello, instalado desde hace una semana en el mismo lugar donde seguramente se instala el excedente de los malos pensamientos, o de las ganas podridas de llorar, o del sabor ácido de lo que he querido que sea (y se ha esfumado antes de tocarlo si quiera con la punta de los dedos). Tomo una pastilla, en realidad tomo dos; pruebo con aquella redondita que una vez me...
Volver a los 17
Mercado de Chamberí, Calle Alonso Cano número 10, grita la señal amarilla a través del cristal. Aquí dentro huele a pan caliente, a café, y también a un dulzor que no sé distinguir, no sé si es de chocolate o de crema de avellanas o de algún otro relleno de los que se usan en los bollitos de desayuno: se me dan mal los dulces. Aquí empezó todo. Un día de semana, hace ya casi 365 días; con esta...
Calendario
En enero pensó que era el inicio. En febrero le pintó unos ojos en sus ojos y fue el fin. En marzo apareció bonito, alborotado y con sus manos suaves la dejó extenuada. En abril llovió y cuando amanecía todo terminó empapado. En junio nunca apareció el calor, los pies siguieron fríos y el corazón, sumergido en el agua, se quedó arrugado. En julio ni fu ni fa, ni frío ni calor, ni tristeza, ni...
Verano fatal
Dicen en la radio: “Tormentas en la Comunidad de Madrid”. Y ocurre todo esto: una lluvia menudita al salir de casa. Las gotas puestas en el cristal de la ventana. El regreso a las medias. La añoranza del olor a tierra mojada que aquí no se despierta. El sorbo de leche fría que, hasta hoy lo descubro, me hace feliz cada mañana. Continúan los sucesos en la radio; hablan de gente imbécil...
Que sí, que sí
Digo que sí. Siete veces sí. Frente al espejo, un sí. Sí voy: allí voy, aquí estoy. Sí quiero, sí puedo (pero sí, de eso hay algo: un poquito de miedo). Pero dime, ¿siete veces sí te valen? Siete veces sí cuando cinco son por vos. Siete veces sí cuando… ¡Qué coño vas a decir! Sí, que sí, que bueno, sí; que mejor sí, que quizás sí, que vos sí; que un poquito sí, que mañana sí, que puede ser...
La más linda caleñita
¿Hay algo más dulce que encontrarse insomne y ser sorprendido con un recuerdo feliz, nítido, completo, de un momento exacto, a una hora exacta, en un lugar exacto…? Los recuerdos cuando son así, de los buenos, vienen como auténticos emisarios de la felicidad: volvemos a vivir esa mezcla de bienestar y fortuna de una manera nítida y exacta. Esta noche ha aparecido mi madre en esta...
Superchica
Solía creerme una superchica que todo lo resiste. Pero me di cuenta de que soy de carne y hueso. Mucha mucha carne y huesos pesados y cabeza dura y corazón blandito. De superchica… nada… ¡todo!; claro.
Mirame, abrazame
Mirame bien a los ojos. Abrazame un poquito. Soltá mis palabras en la próxima caída libre de esta montaña rusa y aprovechá el desahogo para respirar. Tranquilo, son mis palabras, estoy segura de que no se irán. Volvé a mirarme para que no te olvidés de lo mucho que me gusta mirarte, reírme con vos, contarte las palabras que me ebullen desde adentro, porque, ¡ay bendito! esta vida sigue sin ser...
Una fiebrecita
Aquí hay poca luz y es a propósito. Afuera es la una y media de la tarde, el día llueve y es gris de otoño aunque estemos finalizando el invierno. Hay poca luz fuera, las persianas están a medio camino: hay poca luz dentro. Dejo que el virus haga conmigo lo que quiera. Mi médica cree que lo combatimos con un cóctel de pastillas que incluye amoxicilina, ácido clavulánico, salbutamol, naproxeno...
La muerte. La vida
Un día como hoy, la muerte. Llega de golpe a través del ordenador. Viene con todo su escalofrío, su falta de aire y su oscuridad. Toda su contundencia se empieza a derramar por la pantalla, en medio de un millón de papeles que pierden valor en mi mesa de trabajo. Muere la madre de mi amiga estando a kilómetros de distancia de ella, a kilómetros de distancia de aquí. Siento un mareo. En medio de...
El día después del paraíso es el infierno
De repente un remolino, rotundo, contundente. Y silencio, vacío, desierto. Como el día siguiente a la tormenta con su suave olor a tierra mojada pero con los destrozos esparcidos y embarrados. Y luego, de nuevo, silencio, y otra vez, de nuevo, desierto. Como la noche febril de garganta seca y alucinaciones coloridas. El día después del paraíso es el infierno. Hoy no será mañana sino un ayer...
Ciudad extraña
Soy así, un poco cartón de caja que se va a destruir, un poco papel celofán que cruje al abrir, un poco papel de seda que se arruga y cambia de color con una gota de agua. Paso por todos los estados. Me muevo en todos los estadios. Subo al cielo y bajo al infierno, de vez en cuando. Soy maldita y me maldicen, pero no hago caso. Voy de a poco. Montaña rusa de madera, Boeing siete cuatro siete...
Cali, una foto escrita
Ahora mismo estoy en mi barrio, en un locutorio de mala muerte. Me da asco el teclado. Es un lugar de unos veinte metros cuadrados en total, con seis cabinas cerradas (que se anuncian como privadas, como si fuese un valor añadido, un diferencial). Yo estoy en la cabina 6, porque es la única abierta. Está de cara a la calle y con vista a todo lo que ocurre. A mi espalda está el baño. No tiene...
Un paseo
Andando a toda velocidad la brisa se siente más. Es el frescor en su más amplio sentido de expresión, un vientecito que parece más puro. Camino rápido por las calles de esta Madrid que aún sigue desnuda de su gente. En el centro de esta ciudad distraigo a mis monstruitos. Intento, como ella en el verano, desnudarme de los seres oscuros que me habitan, mandarlos a de vacaciones, a veranear. Me...
El ventilador y yo
Ahora somos dos. El ventilador que no gira y yo. Su ruido se confunde con la canción de fondo. Los ojos me arden. Tengo los músculos cansados por cuatro braceadas en una piscina. Se qué no estoy bien. Algo por dentro arde también. Me mantengo a flote, con el sonido del ventilador, con su aire que se alborota, trata de enfriarse, y se concentra en un único rincón de esta habitación. Hago todo lo...
Oh là là… París
Digo en voz bajita: de esto se trata… Del silencio de las tumbas, de la tranquilidad de la muerte, de mis pasos que no escucho, del verde de esta aceituna, que es el mismo verde del río Sena, que es el mismo verde de la línea tres color verde viejo del metro de París. De esto se trata. Del silencio en mi cabeza, del silencio que corre en mis venas, del jolgorio en el Puente de las Artes:...
La luz que no se va
Con esta luz todo se puede. Ir y venir. Volver. Llegar. Cuando sueño, sueño azul. Azul este mar. Azul este cielo. Azul esta luz infinita. Por el Mediterráneo azul vuelvo, por el azul intenso del Atlántico me paseo, y extraño el Pacífico, que también sabe ponerse azul. La brisa levanta los poros. El aire suena violento. Huele a sal. Tengo la sensación de estar y no estar. Soy esa luz parpadeante...
Una primavera y un adiós
Ha de ser el cambio de estación que ya presiento en mis tripas. La sensación es extraña, como si acabara de arribar a algún lugar nuevo. Tengo los ojos muy abiertos, un hormigueo en la punta de los dedos, un sudor frío que me escarcha los poros. Tengo el corazón expuesto. Huele a primavera aunque hoy llueva. Los cambios de luz me hacen sentir ahí mismo, en esta estación que, año a año, pasa a...
Amarillo B
Me desperté con la boca reseca y un ligero dolor en el estómago. En pleno verano me sentía zambullida en hojas secas de otoño pero sin sus árboles coloridos por todas partes. Todo crujía: la cabeza, la habitación, el balcón, la calle… El aire no corría y estaba todo revuelto. Dentro y fuera parecía que un huracán hubiese pasado sin prisa alguna. Me miré al espejo y detecté un color...
Desde el fondo del mar
Soy un pez pequeñito que habita bajo el mar, en lo profundo, en lo más oscuro. No tengo color, soy casi traslúcido… y finito, como espiga de trigo. Soy casi transparente y casi diminuto y habito en la oscuridad, allí donde cuesta más respirar. Pero soy un pez altanero que no le teme a las grandes bestias, ni al mar revuelto, ni al exceso de sal. Aún así prefiero quedarme en el fondo, en la...
Detrás de la tristeza
Tiene un sabor a nada, a aire frío, a pan sin sal. A veces es un cubo enorme de plomo en el estómago. Otras veces es una pelota de tenis en la mitad de la garganta. Son las manos frías de esta mañana y los ojos hinchados de muchas noches. A veces es un silencio que dura todo un día. Una mirada perdida. Un dolor de cabeza suave que se concentra en la coronilla. El ceño fruncido. Una mala palabra...
Soy eso… y más
Soy todo lo que imaginás, y más. Un punto entre el bien y el mal. El sabor fresco y amargo de la ginebra con tónica. El calor en verano que la brisa refresca. El mar indomable. El cielo a oscuras justo antes del amanecer. Soy una docena de fichas de un puzzle desparramadas. Una ventana abierta. Una puerta cerrada. Una vuelta en el aire, una canción de salsa, el miedo a las alas, la tristeza...
27 de julio
Lo bueno que tiene reblujar en mis apuntes es que me encuentro con recuerdos exactos de otros días. La madrugada de un 27 de julio como hoy, hace 3 años, me moría del calor, como seguramente moriré esta noche. Es interesante revivir mi desesperación, mi habitación anterior, el pijama que tenía puesto, la ducha que me di, mi afición de entonces por el agua con hielo a media noche. Y mis desayunos...
La noche que charla
Cierro el pico. Aparecen grillos. El burbujear de la piscina. El riego del vecino suena como aire que se expulsa y también como lluvia. El aire corre desesperado. Al lado, alguien camina descalzo, y abajo, en la tele, comentan el fútbol. La noche suena como un latido lento, como una respiración pausada. El aire vuelve, otra vez, pero ahora despacio. Un perro ladra. Y de repente son dos. Las hojas...
Los muertos que me visitan
Voy a 284 kilómetros por hora y aún así mi tía Ligia me persigue en el pensamiento; en realidad, lo hace desde hace días. Recuerdo la sensación ácida en el corazón al hablar con ella pocos días antes de su muerte, recuerdo claritas sus palabras sumergidas en lagunas de morfina. El cáncer la venció. Es ella quien me ha derivado el pensamiento en todos mis muertos. Los repaso, los cuento, recuerdo...
¡Mente en negro!
Me tumbo en el suelo. Los brazos junto al cuerpo, separo un poco las piernas, levanto el culo. Me tumbo al revés con las manos anudadas debajo de mi vientre, levanto la pierna derecha, recta, mientras el pie izquierdo la sostiene desde el muslo. Me encorvo. Me estiro. Los dedos largos. La cabeza arriba. Ahora sentada y con las piernas cruzadas. Respiro hondo. Cuento: cuatro, tres, dos, uno…...
A 35 mil pies de altura
En cada vida hay tantas historias como posibilidades caben en un cuerpo. A 35 mil pies de altura me sorprende una adolescente que a sus 15 años, y en 30 minutos de conversación, me revela su vida, más llena de acontecimientos de lo que su cuerpo menudito pareciera albergar y resistir: Que vive en Alicante con una tía que le aburre. Que ve a su madre una vez a la semana, porque ella trabaja en...
Mi primer mar
El trayecto cubría la zona sur de Colombia hasta que se funde con Ecuador, adentrándose hasta Quito, el destino final. De Cali a Quito, hay algo más de 400 kilómetros en línea recta. Viajando por tierra es el doble, lo que supone más de un día de viaje. Hicimos la travesía en el Renault 4 de mi abuelo, un carro del que tengo un recuerdo nítido, como una fotografía en la que podría identificar con...
Ciudad de pobres corazones
Busco los últimos artículos de Daniel Samper en Google. Y leo su opinión sobre la muerte de Rosa Elvira Cely. Indignante, dice. Indignante pensé yo al leer la noticia en dos o tres diarios de Colombia, hace ya bastantes días. Indignante y mucho. Indignada es como me siento tantas veces, por ese país que me cruje el corazón a punta de buenos y malos sabores. Entonces recordé mi último viaje en...
Agitar la nostalgia: ¡vaya cóctel!
Soy extranjera. Y como todo extranjero, no soy de aquí ni de allá. Y soy tan de aquí como de allá, a pesar de llevar menos de media vida en este lugar. Volver siempre es un acto de valentía. Como el partir. ¿O es una auténtica huida?. Es igual, pero con más ingredientes y agitado. Tengo la extraña manía de hacer un cóctel alcoholíquisimo con la especie de duelo-reencuentro que empiezo a vivir dos...
Buceando
Buscar la inspiración para escribir cualquier cosa es un ejercicio de buceo. Tengo que zambullirme. Zambullirme en imágenes: que tengo en frente, como las nubes con ganas de lluvia que cuelgan del cielo ahora mismo. Zambullirme en recuerdos: de todo tipo, pero sobre todo en los dolorosos, que son los primeros que vienen a la mente, como en un exorcismo; porque me hicieron estallar por dentro y...
Al aeropuerto directamente*
Tenía ocultos bajos sus lentes de sol unos ojos azules que parecían suyos. Dijo: al aeropuerto directamente, y colgó. Y fue ahí cuando descubrió sus ojos azul fosforito mientras se hundía el dedo en la mejilla y parpadeaba de prisa y luego el dedo en el párpado como acomodándose el plástico celeste que seguro se nubló con la lágrima gorda que se le escapó. Al aeropuerto directamente, repitió...
La noche, el viento y el silencio
Una noche de viento, entró por la puerta el silencio. Vestido de azul y con guantes negros. Venía con ganas de quedarse pero la ventana abierta le fastidiaba. Entraba más aire de lo que él esperaba. Estaba todo más quieto de lo que él quería. Se quedó en un rincón. Suspiró. Miró la luz tenue. Suspiró. Tuvo miedo. Se dejó vencer. Le intimidaron tanto aire y tanta noche. ¡Qué pena! Se puso nervioso...
Sueños perrunos
Me he tomado un relajante muscular. Por puro vicio. No me duele la espalda ni el cuello. Nada. Solo quería ponerme blandita. También puse la banda sonora de Amelie. Con esas canciones que me producen una mezcla de tranquilidad, tristeza y felicidad. Quiero dormir profundamente. Anoche tuve un sueño intermitente, de esos que te mantienen adormecido en la superficie pero no llegas a bajar al fondo...
Quedarme quieta
Hace rato me quedé quieta. Estornudando polen. Viendo caer estrellas en mi humor vítreo. Pensando en distancias y silencios. En la letra de la canción que se me repite dentro: debo partirme en dos. Pienso: Y en más. En trocitos diminutos, para estar en todos lados. Para no sentir tanto. Para estar dispersa. Para estar aquí pero para estar también allí, y en muchos sitios, incluso allá donde no...
Ellos
Me encontré esta historia entre mis notas de un cajón. La había olvidado, y me sigue gustando. Pobres de ellos dos: Un pasillo trajo una conversación desprevenida. Luego vino un saludo tímido y un encuentro impersonal. Y algo hizo clic mientras comían o tomaban el café. Hablaban de todo y no decían nada. Luego vino una pregunta necesaria seguida de una innecesaria. Y como en la primavera...
Como una noche de verano
Somos como esta noche silenciosa de un verano tímido que se codea con la primavera. Frescos. Perfumados de césped húmedo. Cándidos como la brisa que atraviesa la ventana. Sedientos al borde de un estanque de agua de manantial. Estamos en calma como cualquier noche silenciosa de verano. Compartimos la brisa y las dos plantas intermedias de esta casa. Compartimos árboles, aire y cama. Somos dos. Y...